Conversión

Conversión
(Epistrophé, Conversion). Epistrophé platónica y epistrophé helenístico-romana. El objetivo común de las prácticas de sí es la conversión hacia sí mismo (HS3, 81). Se trata de un tema originariamente platónico (Foucault lo analiza a partir del Alcibíades I), pero que ha sufrido, como las prácticas de sí mismo en general, una importante reformulación en la época helenística. Además de diferenciar la epistrophé platónica de aquélla de la época helenística y romana, resulta necesario distinguirla también de la noción cristiana de metánoia (término que también se traduce por conversión). Foucault dedica a estas nociones la clase del 10 de febrero de 1982 del curso L’Herméneutique du sujet (197-219). En cuanto a las diferencias entre la epistrophé platónica y la helenístico-romana: 1) En Platón, el movimiento de la epistrophé tiene como objetivo desviarse de las apariencias. En este movimiento está en juego la oposición entre el mundo de las apariencias y el mundo del ser. En la epistrophé de la época helenístico-romana, en cambio, el movimiento de la conversión no se despliega entre dos mundos, sino en un espacio inmanente donde se distingue entre lo que depende de nosotros y lo que no depende de nosotros. 2) La conversión platónica implica el reconocimiento de la propia ignorancia, para ocuparse de sí mismo; además, este ocuparse de sí implica la liberación del cuerpo. En la época helenística y romana, ocuparse de sí es también ocuparse del propio cuerpo. 3) En Platón, el encaminamiento hacia el ser se realiza a través del conocimiento. En la conversión helenístico-romana, el conocimiento ocupa un lugar importante, pero no fundamental. Epistrophé y metánoia. Respecto de las diferencias entre la epistrophé helenística y la conversión cristiana: 1) A diferencia de la metánoia cristiana, la epistrophé no implica un cambio brusco, sino un protegerse, un defenderse, un equiparse. Se trata de ser señor de sí mismo, de poseerse y gozar de la posesión de sí. 2) En el cristianismo, este cambio brusco implica el paso de la muerte a la vida, de las tinieblas a la luz. El objetivo de la epistrophé es el sí mismo, concebido frecuentemente como una fortaleza. Este sí mismo es pensado unas veces como ya dado; otras, como el resultado de una elaboración. 3) La metánoia está dominada por la renuncia a sí mismo; en la epistrophé, en cambio, no encontramos esta renuncia a sí mismo. La conversión es un replegarse hacia sí mismo, un retirarse (anachóresis) hacia sí. Véase: Anachóresis. Conversión de la mirada. Orientar la mirada, dirigirla correctamente, es un componente esencial de la conversión. También aquí tenemos que distinguir entre la conversión platónica de la mirada (ejercicios de conocimiento), la helenístico-romana (ejercicios de concentración) y la cristiana (ejercicios de desciframiento). Para Platón, la orientación de la mirada tiene como finalidad convertirse a sí mismo en objeto de conocimiento; en el cristianismo, la mirada se presenta como vigilancia de las imágenes, de las representaciones que pueden invadir y turbar nuestra alma; en la cultura helenístico-romana del cuidado de sí mismo, se trata de desviar la mirada de los otros y del mundo exterior. Así, en Plutarco, por ejemplo, nos encontramos con toda una serie de ejercicios anti-curiosidad: abrir el propio cofre (recordar lo que se ha aprendido), caminar mirando sólo hacia delante.
Epistrophê [40]: DE4, 356. HS, 197, 201-203, 207-209, 214-215, 218. HS3, 81.
Conversion [171]: AS, 145. DE1, 191, 524, 601. DE2, 145, 309. DE3, 70, 479, 512. DE4, 51, 356, 410, 675, 714-715. HF, 17, 35, 49-50, 84, 138, 405, 440, 449, 453, 533, 539, 620. HS, 17, 30, 82, 97, 99, 163, 172, 174, 183, 194, 197, 199-209, 215-216, 218, 221, 237-238, 242-243, 247, 249, 257, 277, 295-296, 301-302, 313, 315, 410. HS2, 220. HS3, 81-82. IDS, 70-71, 108, 149, 191. NC, 32, 148, 190. RR, 24, 27. SP, 125, 184, 214, 242.

Cristianismo
(Christianisme). Nos ocupamos más extensamente de la cuestión del cristianismo en cada uno de los artículos que tratan los temas a través de los cuales Foucault lo aborda; remitimos a ellos. • “El cristianismo no es sólo una religión de salvación, también es una religión confesional que, mucho más que las religiones paganas, impone obligaciones muy estrictas de verdad, de dogma, de canon” (DE4, 804). El interés foucaultiano por el cristianismo pasa fundamentalmente por estas obligaciones de verdad que han sido forjadoras de las formas de la subjetividad y del poder en occidente, incluso más allá de las instituciones del cristianismo. Enfermedad mental, Locura. • El cristianismo despojó a la enfermedad mental de su sentido humano; la pensó en términos de posesión demoníaca. Pero la posesión, por ejemplo para Santo Tomás, concernía solo al cuerpo, no a la voluntad ni a la libertad (MMPE, 77-78). • El gran tema renacentista de la locura de la cruz tiende a desaparecer o a transformarse durante la época clásica; no se tratará, entonces, de humillar a la razón en su orgullo, sino sólo de una falsa razón. Después de Port-Royal habrá que esperar a Dostoievsky y Nietzsche para que Cristo recupere la gloria de su locura (HF, 204). Véase: Locura. Carne. El tema de la carne, para Foucault, define la experiencia cristiana del hombre de deseo. Véanse: Carne, Aphrodísia. Prácticas de sí mismo, confesión. Con el monaquismo las prácticas de sí mismo fueron incorporadas al poder pastoral. • La elaboración cristiana de las técnicas de la confesión constituye un momento fundamental en la historia de la sexualidad y de la subjetividad occidental en general. Véanse: Cuidado, Confesión, Subjetivación. Poder pastoral. “Precisamente, en la historia que intento hacer de las técnicas de poder en Occidente, de las técnicas que conciernen al cuerpo, a los individuos, a la conducta, a las almas de los individuos, fui llevado a dar un lugar muy importante a las disciplinas cristianas, al cristianismo como formador de la individualidad y de la subjetividad occidentales […]” (DE3, 592). Véase: Poder. Paganismo, Nietzsche. “[…] entre el paganismo y el cristianismo, la oposición no es entre tolerancia y austeridad, sino entre una forma de austeridad que está ligada con una estética de la existencia y otras formas de austeridad que están ligadas con la necesidad de renunciar a sí mismo descifrando su propia verdad” (DE4, 406). “Sí, creo que [Nietzsche] cometió un error al atribuir esto [al ascetismo cristiano el mérito de hacer de nosotros criaturas capaces de prometer] al cristianismo, dado todo lo que sabemos de la evolución de la moral pagana del siglo IV antes de Jesucristo al siglo IV después de Jesucristo” (DE4, 406). Véanse: Aphrodísia, Ética.
Christianisme [331]: AN, 64, 159, 191, 274. DE1, 306-307, 326, 337, 521, 632. DE2, 144. DE3, 103, 162, 219, 230, 234, 245, 257, 371, 412, 527, 548-549, 558-560, 562-566, 587, 592, 593, 621, 693-694, 709, 719, 790. DE4, 108, 126, 139, 144-148, 171-174, 176, 215-216, 229, 288, 290, 307-308, 310, 320, 384, 396-397, 399, 402, 404-406, 408-409, 417, 507, 544, 545-547, 551-553, 559-561, 572, 611, 621-624, 626, 629, 633, 653, 657, 661, 669, 672-673, 697, 699-700, 702, 706, 712, 717, 731, 784, 804-806, 812-813. HF, 204, 207, 610. HS, 11, 15, 21, 28, 65, 79, 105, 116-117, 119, 173-174, 178, 183, 199, 202, 208, 218, 220, 228, 240, 245-247, 281, 312, 314, 340, 345,374, 378, 381, 389-390, 393, 402-404, 419, 427-428, 461. HS1, 149, 153, 154, 210. HS2, 15, 17, 18, 20, 26-27, 29, 37-39, 74, 156, 201, 274, 278. HS3, 149, 168, 214, 251, 269-271, 273. IDS, 6. MMPE, 78. SP, 58.